Archive | febrero, 2013

¿Huevuda o patatuda?

27 Feb

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Seguramente, sea tu madre o tu abuela la que haga las mejores tortillas de patata del mundo, pero siento decirte que esa discusión, la tengas con quien la tengas, nunca la vayas a ganar… ¿huevuda o patatuda? ¿con cebolla o sin cebolla? ¿fría o caliente? Para gustos se hicieron los colores, y para tortillas de patatas, se hicieron las madres…y es que la mía, es la que mejor las hace 😉 Aunque como dicen en Star Wars, “todo padawan supera a su maestro”, y en ello estoy.

En mi casa, de toda la vida, la tortilla de patatas se hizo con cebolla, así que yo os voy a dejar la receta que hice siempre.

  • 4-5 patatas medianas.
  • ½ cebolla.
  • 1 ajo.
  • 4 huevos.
  • Sal.
  • Aceite de oliva virgen extra.

Lo primero de todo, pelar las patatas y picarlas. [Inciso número 1: a mi particularmente me gusta la patata picada muy finita muy finita muy finita, pero es cierto que esto es algo muy particular, mucha gente la parte en trozos más grandes, ¡bastante más grandes!] 

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Como veis en la foto, la patata esta picada toda muy igual y toda muy finita, yo uso una mandolina, aunque no como la del capitán Corelli… ¿os imagináis a Nicolas Cage  a mitad de la Segunda Guerra Mundial llevando de picnic a Penélope Cruz y sacando una tortilla de patata? Personalmente, ni me gusta Nicolas Cage, ni nuestra actriz más internacional (como suelen decir), pero me encanta la tortilla de patata y la patata picada con mandolina 🙂

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Cuando tengamos la patata ya lavada y con la sal, picamos la cebolla y el ajo [Inciso número 2: no mucha gente le echa ajo, yo siempre, me parece que le da un toque muy rico].

En una sartén, echamos el aceite de oliva a calentar y cuando esté caliente, le echamos la patata, la cebolla y el ajo [Inciso número 3: yo no lo junto todo fuera de la sartén, prefiero echarlo todo en la sartén y mezclarlo ya en el fuego]. Cuando esté la patata frita, la escurrimos y la echamos en los huevos ya batidos.

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Ahora vamos al lío. La sartén en la que hagáis la tortilla tiene que estar caliente y con una gotina de aceite, echamos toda la mezcla del huevo y la patata y dejamos que se vaya haciendo a fuego no muy fuerte. Cuando veáis que de la que movéis la sartén, por los bordes se separa bien y burbujea, ya es hora de darle la vuelta… Aquí si que no os puedo dar mucho consejo más que no lo hagáis con miedo ni os apuréis, que sino la tortilla acaba en el suelo 😉 ¡Y media vuelta!

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En este punto, solo tenéis que dejar que se haga por el otro lado, un par de vueltas más y ¡listo! [Inciso número 4: respecto al tiempo que se tarda en hacer la tortilla, la potencia del fuego, etc, depende de si os gusta más huevuda, más pataduda o fifty-fifty…así que esto, tradición familiar, no más]

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Besines y nos vemos en la próxima receta 🙂

¿Qué sucede al inicio de Psicosis?

25 Feb

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¿Muffin o McGuffin?

No os confundáis, un muffin y un McGuffin no son lo mismo, ni se le parece. Un muffin es un producto de repostería que nació en Reino Unido y que como todo, Estados Unidos hizo su propia versión (muy similar, todo sea dicho). En Inglaterra este rico dulce se acostumbra comer en el desayuno o en la merienda, pero nuestros amigos norteamericanos, en sus versiones modernas, no solamente los elaboran como dulce, sino también como pastelillo salado.

El McGuffin nació también en el viejo continente, y fue acuñado por primera vez por alguien muy british, el maestro del suspense, Alfred Hitchcock. El McGuffin es un elemento introductorio de la trama en cuestión, mete a los personajes al ajo, al espectador le despierta la curiosidad pero finalmente, no tiene ninguna relevancia para la historia. ¿Acaso no os habéis parado a pensar qué pasa con el robo que Marion Crane comete al principio de Psicosis? Pues eso es un McGuffin, nos ha despertado la curiosidad pero luego, nada de nada. Y muy seguramente, durante el rodaje de Psicosis, nuestro amigo Hitchcock se hubiese encargado no solamente de hacer un buen McGuffin, sino de que en el catering hubiese algún que otro muffin que llevarse a la boca.

Los muffins que vamos a hacer hoy, no son los típicos muffins de chocolate, sino que nos vamos a arriesgar con unos muffins salados de champiñones y jamón.

Para ello necesitamos:

  • 1 cebolla pequeña
  • ½ pimiento rojo
  • 100 gr de champiñones
  • 150 gr de jamón cocido
  • 250 gr de harina
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de albahaca
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta blanca
  • 2 ½ cucharaditas de levadura
  • ½ cucharadita de bicarbonato
  • 1 huevo
  • 60 ml de aceite
  • 1 cucharadita de mostaza
  • 1 yogur natural
  • 50 ml de nata

Vamos al lío. Pelamos la cebolla y el pimiento y lo partimos en trocitos pequeños. Limpiamos los champiñones y los partimos también en trocinos no muy grandes. Lo mismo con el jamón de york.

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Por otro lado, mezclamos la harina, las hierbas aromáticas, la sal, la pimienta, la levadura y el bicarbonato. Agregamos la cebolla, el pimiento, los champis y el jamón y lo removemos todo.

Batimos el huevo, y le añadimos el aceite, la mostaza, el yogur y la nata y a continuación lo mezclamos con los ingredientes secos hasta conseguir una pasta similar a la de la foto.

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Preparamos los moldes, yo lo que hago es meter los papelinos en el molde metálico.

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Distribuimos la pasta, de modo y manera que no llenemos los moldes hasta arriba porque tenemos que tener en cuenta ¡que crecen!

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Los metemos en el horno que habremos precalentado a 180º C con calor arriba y abajo a media altura durante 20 ó 25 minutos. Cuando estén listos, los sacamos del horno y los dejamos reposar 5 minutinos.

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Desmoldamos y los comemos calientes.

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Un besín y ¡nos vemos en la siguiente película!

El ángel exterminador… que comía queso

23 Feb

ImagenSeguramente, cuando la comida empezó a escasear en la mansión de los Nóbile, a nadie se le debió ocurrir ordeñar al rebaño ovino que se paseó alegremente por el salón. De haber sido así, hubiesen podido hacer un riquísimo queso con el que hacer unas divertidas piruletas.

Para hacer las piruletas entonces necesitamos:

  • Queso rallado (yo usé parmesano)
  • Jamón serrano
  • Semillas (de sésamo, de amapola…)
  • Orégano
  • Palillos de brochetas

Rallamos el queso con un rallador fino, la ralladura debería de ser como la de la foto.

ImagenLuego picamos el jamón en trocitos muy muy chiquitines, o en tiritas.

ImagenPonemos papel de horno en la bandeja de horno y vamos a ir montando las piruletas. Utilizaremos un aro de emplatar (para que quede curioso) y ponemos el queso, quitamos el aro y colocamos en medio un palillo de esos que se usan para hacer brochetas. Para que cuando lo metamos en el horno quede bien pegado, vamos a echar otro poco de queso encima del palito.

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Teniendo ya la piruleta de queso con forma, vamos a ponerle o bien el jamón, o bien el orégano o bien las semillas.

ImagenAhora ya es momento de meterlas en el horno. Lo precalentamos a 150º C y metemos la bandeja a media altura con calor arriba y abajo durante 10 minutos. Pasados estos 10 minutos, sacamos la bandeja y dejamos que enfríen por completo.

Para separarlas de la bandeja, metemos un cuchillo por debajo y veréis que se despegan sin problemas. ¡Y listo!

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ImagenBesines y hasta la próxima receta 🙂

Como un niño de 10 años

20 Feb

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Cuando la Señorita Márquez (Jennifer López), la maestra de Jack (Robin Williams), le dijo que prefería las gominolas rojas porque son las que parecen más naturales es porque seguramente, no había probado a hacerlas ella mismo en casa.

Para hacerlas vamos a necesitar:

  • 2 naranjas de zumo.
  • 5 cucharadas soperas de azúcar.
  • ralladura de naranja.
  • 4 ó 5 láminas de gelatina neutra.

Lo primero que tenemos que hacer es exprimir las naranjas y rallar la monda muy finita.

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Echamos el zumo en un cazo con el azúcar y la ralladura hasta que se forme una especie de jarabe. Realmente estamos haciendo un almíbar, así que tiene que quedar ese aspecto tipo caramelo.

ImagenCuando ya lo tengamos de este aspecto, vamos a humedecer las láminas de gelatina neutra. Para ello, en un bol ponemos agua y dejamos las hojas de gelatina hasta que se hinchen, las escurrimos un poco y ya se las ponemos al almíbar de naranja y las deshacemos bien.

Ahora es hora de ponerlas en los moldes. Los moldes que yo utilicé son cubiteras de Ikea. Como veis, tengo gominolas rosas y gominolas naranjas. Las rosas simplemente les puse un poco de colorante (del que utilicé para los macarons) pero a la hora de que se cuajasen bien, no se por qué, no cuajaron del todo (lo volveré a intentar) por lo que nos lo comimos como mermelada en una tostada (de sabor estaba riquísimo).

ImagenUna vez ya en los moldes, se dejan enfriar y los metemos en la nevera durante mínimo 24 horas. Cuando ya veáis que esta completamente cuajado, desmoldáis y listo.

Las podéis espolvorear con azúcar normal o azúcar glass que también quedan muy ricas.

Ahora ya no hay excusa para no comer gominolas.

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ImagenUn besín y nos vemos en la próxima receta 🙂

Cocinando vinilos

12 Feb

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Pese a que no es lo mismo un crepe que un frixuelo puesto que ni la receta es igual ni la manera de hacerlos es la misma…ambos me pirran.

Yo tengo la misma idea que Amelie Poulain de que los vinilos se hacen como los crepes…pero dado que ni yo sé como se hace un vinilo, ni tengo una máquina de hacer crepes, me quedo con la receta de “la tierra” para una buena tarde de carnaval.

 Receta simple donde las haya. Para hacer frixuelos necesitamos:

  • 500 ml. de leche
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas colmadas de azúcar
  • 200 gr. de harina
  • ralladura de limón

 

Ponemos la leche, los huevos, el azúcar, la harina (esta vez si no se tamiza no pasa nada) y la ralladura de limón en un recipiente alto para poder batirlo. Se bate bien todo con la batidora hasta que este todo bien mezclado. Se deja reposar para que se le vayan las burbujas y ya está listo. En teoría se debería dejar reposar un día en la nevera… yo nunca lo dejo reposar tanto.

También hay un truco que me dijo una amiga que hace su madre, echarle un chorrito de anís cuando lo vayáis a batir ¡rico, rico!

Ahora vamos a lo complicado…el freírlos. 

Ponemos una gota de aceite en la sartén (el tamaño de la sartén a vuestra elección, la mía creo que era de 16 cm de diámetro) y esperamos a que caliente.

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Vertemos con una garcilla un poco de la masa (no demasiada porque los frixuelos son finitos, bastante más que los crepes franceses), movemos la sartén para que se extienda bien y en cuanto empiece a hacer burbujitas ya está listo para darle la vuelta.

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[En Ikea hay unos cubiertos pequeños de plástico, vienen en un paquetín de tres, una cuchara, un tenedor y una espátula, pues la espátula tiene un tamaño muy bueno para estas cosas].

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Lo dicho le damos la vuelta y lo sacamos para el plato, espolvoreamos con azúcar y vamos a por el siguiente…(Es recomendable que engrasemos la sartén con cada frixuelo, y que la sartén se antiadherente) Y así hasta acabar la masa.

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A la hora de comerlo podéis rellenarlos de lo que queráis, mermelada, dulce, nada, crema pastelera o comerlos así, sin rellenar, solamente con azúcar.

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Besines y nos vemos en la próxima receta.

El día en que Fellini probó las “Teresitas”

10 Feb

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Es cierto que hay montones de películas en las que alguno de sus personajes aparece con algún disfraz, pero dado que Il Casanova de Fellini se llevó el Oscar por su vestuario, merecía una mención especial.

Entre banquete y banquete en los  archiconocidos festivales de Venecia, seguramente se colaría algún asturiano a llevarles uno de los postres típicos de estas fechas carnavalescas, las Teresitas. Ese postre que se rompe en la boca descargando una fina crema pastelera, cual peculiar orgasmo culinario, muy probablemente llevaría a Fellini a rodar sus explícitas escenas de sexo.

Nuestro cocinero asturiano utilizó los siguientes ingredientes:

  • 400 gr. de harina
  • 1 yema de huevo
  • 1 cucharadita y media de levadura
  • 1 cucharadita de sal
  • 75 ml de aceite de olvida virgen extra
  • 75 ml de vino blanco de cocinar
  • 100 gr de mantequilla

Con todo ello, hacemos lo siguiente. Freímos el aceite con una monda de naranja (para que no se queme el aceite básicamente) y lo dejamos enfriar por completo. Cuanto esté frío, lo batimos con el vino blanco hasta que se vuelva de un color blanquecino. Incorporamos la mantequilla en punto de pomada (jajaj), la cucharadita de sal, la levadura y la yema de huevo. Cuando esté todo mezclado vamos incorporando la harina (tamizada) hasta que se forme un masa manejable. Ya en la mesa amasamos hasta que tengamos una pelota así.

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Lo dejamos reposar envuelto en un paño húmedo en la nevera hasta el día siguiente. Cuando lo saquemos de la nevera, tendrá un aspecto similar al de la foto…

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Para la crema pastelera que las teresitas llevan de relleno necesitamos:

  • 1/2 litro de leche
  • 2 cucharadas de maicena
  • 6 cucharadas de azúcar
  • 2 yemas de huevo
  • Monda de limón
  • Una pizca de canela

En un cazo, ponemos tres cuartas partes de la leche, le incorporamos el azúcar y le ponemos la monda de limón. Lo dejamos hervir unos 5 minutos más o menos. 

Por otro lado, con la leche que habíamos separado, a temperatura ambiente, le ponemos la maicena (tamizada) y las yemas de huevo. Con unas varillas removemos hasta que no tengamos grumos de ningún tipo. A la leche que teníamos hirviendo tenemos que añadirle la leche con las yemas y la maicena. Para no correr el riesgo de que se nos corte por los cambios de temperatura, yo suelo separarlo del fuego e ir incorporándolo poco a poco removiendo con las varillas. Cuando ya lo tengamos todo junto, volvemos al fuego y removemos con una cuchara de madera más o menos durante 5 minutos (debe de hervir). Tiene que formarse una especie de bechamel como la de la foto. Cuando ya la tengamos, lo pasamos a un bol de cristal hasta que enfríe. Le vamos a dejar una cuchara dentro para remover de vez en cuando para que no se forme una película por encima.

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Ahora ya es el momento de hacer las teresitas. Extendemos la masa con el rodillo y vamos cortando cuadraditos de aproximadamente 5 ó 6 cm de lado. El grosor ya veis, más o menos medio centímetro o algo menos.

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A continuación le ponemos una cucharada de crema pastelera, otro cuadradito encima y lo cerramos con un tenedor. 

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Cuando las tengamos todas montadas, las vamos a freír en abundante aceite de oliva bien caliente.

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Le damos la vuelta para que se doren por los dos lados y las vamos sacando a un plato con papel absorbente. Cuando ya las tengamos todas fritas, las vamos a espolvorear con azúcar.

¡Y listo!

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Besines y nos vemos en la próxima película 😉

El té de las cinco

6 Feb

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Aunque en la oscarizada “The King’s Speech”, Bertie le dijese a su “especialista del habla” que no quería tomarse un té con él porque prefería un whisky, cosa que me sorprende, dado que su mujer, la mismísima Reina Madre de Inglaterra, más bien se ha conservado en Beefeater hasta su muerte, igual no le hubiere venido nada mal tomarse ese té con pastas que más que comprarlas en el Marks & Spencer, seguramente las hubiese hecho la mujer del Dr. Logue.

Para ello, se necesita:

  • 500 gr. de harina
  • 250 gr. de mantequilla
  • 200 gr. de azúcar
  • 2 huevos
  • ralladura de limón
  • zumo de medio limón
  • canela en polvo

¡Al lío! Mezclamos la harina tamizada con el azúcar y la mantequilla en punto de pomada (en serio, ya lo dije, pero esto de punto de pomada me resulta tan sumamente fashionista). A la hora de mezclar los ingredientes secos con la mantequilla, el resultado final debería de quedar una especie de harina muy gorda…más bien del aspecto de la almendra molida. A continuación echamos la ralladura de limón, el zumín del limón y los huevos batidos. Vamos incorporándolo todo y ya veréis que empezará a formarse una masa que ya podremos poner en la mesa para amasarla. Seguramente necesitareis algo más de harina, pero sería principalmente para que no se os pegue ni a la superficie de trabajo ni a las manos.

Por último, echaríais la canela en polvo, ¿cantidad? Depende si os gusta mucho, poco o nada, pero bueno, una pizca sí. Yo normalmente lo que hago es, con la bola de masa en la mesa, echo la canela repartida por toda la pelota, vamos que yo echo bastante, aunque he de reconocer que en las pastas de la foto me pase un poquito. Una vez que hayáis decidido cuanta canela queréis, volvéis a amasar para integrarlo todo. Debería de quedaros una masa del color de la de la foto, o quizás un poquito más clara porque como os digo, yo esta vez me pase un poco con la canela. Ahora la dejáis reposar más o menos una hora.

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Una vez reposada, la extendemos sobre la mesa y la estiramos. Normalmente tendríamos que dejar la masa extendida de un centímetro de grosor, yo esta tanda de pastas las hice finitas, pero para mi gusto, mejor algo más gorditas, centímetro y medio o dos centímetros…pero esto ya va como la canela, al gusto de cada uno.

Con cortapastas, las vamos cortando y poniendo sobre una bandeja de horno. Si no tenéis cortapastas, hacéis bolitas y luego las aplastáis para que queden redondas…o con el tapón de una botella, ya la forma la escogéis yo no me meto.

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Ya va siendo hora de hornear, unos 10-15 minutos a 180ºC a media altura. Ya vais viendo vosotros mismos que se van dorando.

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¡Y listo! Con un café, un té, un colacao o un vasín de leche, están ricas ricas 😉

Besines y hasta la próxima receta.